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IrinaRotten.TTV

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A member registered Apr 04, 2021 · View creator page →

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Es un juego muy creativo y divertido. La mecánica de recoger instrumentos y sumarlos en tiempo real a la canción es excelente, y armar una banda con gatos y otros personajes adorables le da mucho encanto y humor.

La innovación musical es su mayor fortaleza: formar bandas, enfrentarse a otras y llegar a un jefe final mantiene la experiencia fresca. La jugabilidad es clara y accesible, sin frustraciones.

El arte es “cute”, aunque podría estar más pulido, y la ambientación habría sido más fuerte con elementos caleños o una integración más clara del tema del Jam. La música brilla al ir agregando instrumentos, pero el juego podría tener un cierre más elaborado, ya que el final resulta un poco abrupto.

El juego destaca por su propuesta visual impresionante y una historia cercana. La recreación de lugares reales de Cali en vista 2D es muy fiel y fortalece la conexión con la ciudad.

Combina una modalidad RPG con pistas sonoras y una sección arcade de preparación de alimentos. Ambas mecánicas funcionan bien, tienen sentido y ofrecen una curva de aprendizaje motivante. Los minijuegos y retos mantienen el interés y hacen que avanzar sea satisfactorio.

Los diálogos, la narrativa y la ambientación caleña están muy bien logrados. El uso del tema “oiga, mire, vea” es excelente y se integra naturalmente en la progresión. La jugabilidad es amable y permite repetir acciones sin castigo.

El arte es uno de sus mayores aciertos y el audio acompaña bien, aunque sería ideal contar con más música y ambientes sonoros para complementar su mundo tan detallado.

La integración de “oiga, mire, vea” es excelente. El personaje pierde la vista y el oído, y dos espíritus reemplazan esos sentidos, creando una mecánica estratégica basada en sonido y movimientos tipo ajedrez. Tiene un objetivo claro, buenos enemigos, y es una propuesta original y muy bien ejecutada.

El arte y la música acompañan perfectamente, y aunque la curva inicial es retadora, el juego se vuelve muy gratificante gracias a su diseño estratégico. Destaca por intención y calidad.

El único problema importante es técnico: si el sonido falla o la página se refresca, el progreso no se guarda y toca empezar de cero. Corregir el sistema de guardado mejoraría muchísimo la experiencia.

El juego parte de una premisa divertida: una vecina chismosa decide quién se está portando bien o mal, con tres posibles finales. Visualmente es atractivo y usa elementos sonoros caleños que aportan identidad. La idea de escuchar y observar está presente, especialmente al hacer clic sobre personajes y objetos que se mueven.

Sin embargo, la mecánica no siempre es clara. No se entiende bien por qué ciertos personajes suman o restan puntos, y la falta de coherencia dificulta anticipar las consecuencias de cada acción. Esto vuelve la jugabilidad confusa y reduce la sensación de control del jugador. Aunque el arte está bien logrado, la música podría mejorar.

La propuesta tiene encanto y una base interesante, pero necesita más claridad en sus reglas para que los tres finales se sientan justos y comprensibles.

El juego de los cholados es una propuesta sencilla pero muy agradable. Sus mecánicas invitan a escuchar con atención lo que piden los personajes y a observar bien los ingredientes necesarios para preparar cada cholado, lo que integra de forma clara el “oiga, mire, vea”. El arte es muy bonito y el ambiente caleño está bien representado.

La jugabilidad es intuitiva y resulta entretenida aprender la receta mientras se atienden pedidos. Sin embargo, la música se vuelve repetitiva rápidamente y es el aspecto menos logrado de la experiencia. Aunque la premisa es simple, está bien ejecutada y deja una impresión positiva.

Este juego integra muy bien la idea de escuchar y ver. La mecánica de recoger artefactos en el mar y activarlos guiándose por el sonido es innovadora y genera tensión al intentar destruir al monstruo que te persigue. Si no lo activas a tiempo, debes escapar, lo cual añade una presión interesante.

El monstruo es visualmente sencillo y la experiencia entretiene por algunos minutos, pero no logra sostener el interés por mucho tiempo. Aunque la mecánica central funciona bien, no transmite una identidad caleña clara y esta conexión temática podría haberse aprovechado más.

La música y los sonidos están muy bien logrados y ayudan a crear ambiente. El juego tiene algunos bugs menores, pero nada que impida jugar.

Es un juego sencillo que recuerda a los clásicos de esquivar obstáculos mientras bajas una pendiente. La idea de descender la loma de las Tres Cruces escapando del Buziraco funciona bien y mantiene un toque caleño. Los sonidos de elementos como la mazamorra o el Vive100 ayudan a anticipar cuándo recuperar energía y aportan un buen uso de la escucha.

La integración del tema “Oiga, Mire, Vea” es básica: escuchar y mirar influyen, pero no se sienten como mecánicas centrales. El juego tiene un solo nivel y es corto, entendible por el poco tiempo de desarrollo, pero con bastante potencial para crecer.

El arte es simple y repetitivo, la música cumple sin destacar y la jugabilidad, aunque clara, ofrece poca variedad. Aun así, el título muestra cariño por la cultura caleña y podría volverse más interesante con más niveles, obstáculos y mejoras visuales.

El juego tiene un concepto muy atractivo: un título de cocina 3D con temática caleña, ingredientes locales y un estilo visual agradable. Los gatos, el ambiente amistoso y los diálogos regionales le dan mucho encanto, y la idea de “oiga, mire, vea” se aplica bien a las órdenes y la preparación.

Sin embargo, la experiencia está muy limitada por los bugs. La cámara se traba, el personaje no gira bien y varios ingredientes desaparecen al cortarlos o freírlos. Acciones básicas, como tomar o colocar objetos, completar el pedido, fallan con frecuencia, lo que impide completar el juego y elimina la sensación de logro.

Los controles tampoco responden de forma consistente. Aunque el 3D tiene potencial, tantos errores hacen que una versión en 2D habría sido más clara y estable. La música y lo visual funcionan bien, y el toque caleño está presente, pero la jugabilidad aún no logra acompañar el buen concepto inicial.

El juego destaca por apoyarse en la leyenda del Buziraco y las Tres Cruces. Esa conexión es interesante y logra despertar curiosidad por la historia local. También es acertado el uso de “ver” y “escuchar” para avanzar dentro del laberinto.

La jugabilidad tiene buenas ideas, pero necesita más claridad. Algunos objetos no reaccionan, ciertas plataformas fallan y la curva de aprendizaje es demasiado alta, lo que puede frenar el avance incluso a jugadores experimentados.

La ambientación podría ser más coherente. Aunque se menciona estar en lo profundo del cerro, el escenario lleno de lava no encaja con las Tres Cruces. Incorporar elementos naturales del cerro fortalecería mucho la atmósfera.

El prólogo y la historia inicial funcionan, pero podrían presentarse de manera más concisa para orientar mejor al jugador.

A pesar de esto, el juego transmite una buena sensación de logro y tiene una base narrativa sólida con potencial para crecer.

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El juego ofrece dos modos de dificultad, lo cual es un punto muy positivo. El modo Difícil mantiene el reto original y el modo “Dios” permite disfrutar la experiencia sin necesidad de dominar cada mecánica, haciendo el juego accesible para más personas.

La progresión entre niveles es clara y satisfactoria. A pesar de algunos bugs menores, el ritmo se mantiene y los escenarios, incluido el nivel del Gato de Tejada, son visualmente tremendos. La música acompaña bien y la reutilización del tema principal en el jefe final le da cohesión. Tener un jefe final accesible sin rutas complicadas funciona muy bien y recuerda a juegos como The Binding of Isaac o Cult of the Lamb. El soporte para control también suma mucho.

Como mejoras, sería útil tener acceso rápido al menú para cambiar dificultad o configuraciones sin reiniciar, y añadir logros, desbloqueables o tablas de puntuación para incentivar la rejugabilidad. El juego tiene potencial para expandir su progresión y hacerlo aún más atractivo.

El juego propone una experiencia de plataformas, pero necesita más claridad y cohesión. La portada generada con IA no coincide con el arte interno y rompe la coherencia visual. Las plataformas se mezclan con el fondo por falta de contraste, lo que dificulta leer el espacio y hace la navegación frustrante.

La música es interesante, pero se reinicia cada vez que mueres y se vuelve repetitiva. Elementos como las monedas y el temporizador no tienen un propósito claro, no hay puntos de control y perder el tiempo obliga a reiniciar todo, lo que reduce la sensación de progreso.

Sentí que la dificultad es "alta" porque desde el comienzo no te motivas,  y carece de una curva de aprendizaje justa. Una vez llegas a las zonas que quitan vidas, es difícil recuperarse. Además, el tema “Oiga, Mire, Vea” no se integra de forma evidente ni en las mecánicas ni en la ambientación más que el concepto de desarrollarse en Cali.

El juego ofrece una experiencia relajada y muy caleña: recorrer el barrio, chismear con la gente y llegar a Pance. En verdad se nota el cariño del proyecto, con diálogos llenos de expresiones locales y un pixel art cálido, aunque con algunos errores ortográficos menores.

Los controles funcionan bien y los chismes del barrio aportan humor, pero podrían influir más en la historia. Integrar mejor las conversaciones o conectarlas entre sí fortalecería la narrativa.

La parte de Pance y el minijuego de pesca tienen potencial, aunque carecen de objetivos claros y de un cierre definido. Una estructura más concreta con metas y un final consistente mejoraría mucho la experiencia.

El tema caleño está presente, pero aún puede aprovecharse más desde las mecánicas y la progresión para darle mayor coherencia al viaje.

El juego mezcla una sección tipo Flappy Bird para recolectar pistas con una fase de deducción donde se interroga a sospechosos. La idea es interesante, pero ambas partes necesitan más cohesión para sentirse como un solo concepto.

El arte usa imágenes generadas con IA, lo cual no es negativo, pero sí se nota falta de pulido y coherencia. Algunos escenarios parecen inspirarse en Cali, aunque no coinciden con los lugares que representan, lo que rompe un poco la ambientación local.

Durante la recolección de pistas aparecen varios bugs: algunas no se registran, otras desaparecen y los reinicios constantes pueden frustrar. En la fase de deducción, las pistas son repetitivas y casi siempre apuntan al mismo sospechoso, por lo que el proceso pierde profundidad. Las animaciones 3D también se sienten confusas.

Aunque hay elementos relacionados con Cali, los pájaros por ejemplo, no representan a la región. Incorporar animales locales podría reforzar mucho el tema. El apartado visual y estético puede mejorar en cohesión, y la música funciona, pero aún puede integrar más identidad caleña para fortalecer la experiencia.

El juego presenta una aventura ligera donde un gatito negro busca a sus cuatro gatas utilizando pistas visuales y auditivas. La premisa se inspira en el Gato de Tejada y se ubica en el Parque del Perro, pero los escenarios se sienten más como un bosque o jardín genérico, lo que reduce la conexión con estos lugares emblemáticos de Cali. Aquí hay una buena oportunidad para reforzar la identidad local.

El tema “Oiga, Mire, Vea” aparece principalmente en las mecánicas de escuchar, revelar y activar elementos. Funciona, pero podría integrarse de forma más profunda para que el concepto y la ambientación caleña se sientan más unificados.

El arte pixelado es uno de los elementos que más me gustaron, ya que el gato está muy bien animado, el estilo es coherente y agradable, y genera una experiencia visual atractiva. La jugabilidad también se siente estable, con controles claros y sin bugs visibles. El desafío final con límite de tiempo añade emoción sin generar frustración.

El audio cumple bien y acompaña sin volverse repetitivo. Aun así, podría aprovechar mejor la temática local con sonidos o música inspirados en Cali, lo que ayudaría a fortalecer la identidad del juego dentro del Jam.

I absolutely adore it! And I am a big Monkey Island fan.