El juego propone una experiencia de plataformas, pero necesita más claridad y cohesión. La portada generada con IA no coincide con el arte interno y rompe la coherencia visual. Las plataformas se mezclan con el fondo por falta de contraste, lo que dificulta leer el espacio y hace la navegación frustrante.
La música es interesante, pero se reinicia cada vez que mueres y se vuelve repetitiva. Elementos como las monedas y el temporizador no tienen un propósito claro, no hay puntos de control y perder el tiempo obliga a reiniciar todo, lo que reduce la sensación de progreso.
Sentí que la dificultad es "alta" porque desde el comienzo no te motivas, y carece de una curva de aprendizaje justa. Una vez llegas a las zonas que quitan vidas, es difícil recuperarse. Además, el tema “Oiga, Mire, Vea” no se integra de forma evidente ni en las mecánicas ni en la ambientación más que el concepto de desarrollarse en Cali.