El juego presenta una aventura ligera donde un gatito negro busca a sus cuatro gatas utilizando pistas visuales y auditivas. La premisa se inspira en el Gato de Tejada y se ubica en el Parque del Perro, pero los escenarios se sienten más como un bosque o jardín genérico, lo que reduce la conexión con estos lugares emblemáticos de Cali. Aquí hay una buena oportunidad para reforzar la identidad local.
El tema “Oiga, Mire, Vea” aparece principalmente en las mecánicas de escuchar, revelar y activar elementos. Funciona, pero podría integrarse de forma más profunda para que el concepto y la ambientación caleña se sientan más unificados.
El arte pixelado es uno de los elementos que más me gustaron, ya que el gato está muy bien animado, el estilo es coherente y agradable, y genera una experiencia visual atractiva. La jugabilidad también se siente estable, con controles claros y sin bugs visibles. El desafío final con límite de tiempo añade emoción sin generar frustración.
El audio cumple bien y acompaña sin volverse repetitivo. Aun así, podría aprovechar mejor la temática local con sonidos o música inspirados en Cali, lo que ayudaría a fortalecer la identidad del juego dentro del Jam.