Es un juego sencillo que recuerda a los clásicos de esquivar obstáculos mientras bajas una pendiente. La idea de descender la loma de las Tres Cruces escapando del Buziraco funciona bien y mantiene un toque caleño. Los sonidos de elementos como la mazamorra o el Vive100 ayudan a anticipar cuándo recuperar energía y aportan un buen uso de la escucha.
La integración del tema “Oiga, Mire, Vea” es básica: escuchar y mirar influyen, pero no se sienten como mecánicas centrales. El juego tiene un solo nivel y es corto, entendible por el poco tiempo de desarrollo, pero con bastante potencial para crecer.
El arte es simple y repetitivo, la música cumple sin destacar y la jugabilidad, aunque clara, ofrece poca variedad. Aun así, el título muestra cariño por la cultura caleña y podría volverse más interesante con más niveles, obstáculos y mejoras visuales.