El juego tiene un concepto muy atractivo: un título de cocina 3D con temática caleña, ingredientes locales y un estilo visual agradable. Los gatos, el ambiente amistoso y los diálogos regionales le dan mucho encanto, y la idea de “oiga, mire, vea” se aplica bien a las órdenes y la preparación.
Sin embargo, la experiencia está muy limitada por los bugs. La cámara se traba, el personaje no gira bien y varios ingredientes desaparecen al cortarlos o freírlos. Acciones básicas, como tomar o colocar objetos, completar el pedido, fallan con frecuencia, lo que impide completar el juego y elimina la sensación de logro.
Los controles tampoco responden de forma consistente. Aunque el 3D tiene potencial, tantos errores hacen que una versión en 2D habría sido más clara y estable. La música y lo visual funcionan bien, y el toque caleño está presente, pero la jugabilidad aún no logra acompañar el buen concepto inicial.