Este juego integra muy bien la idea de escuchar y ver. La mecánica de recoger artefactos en el mar y activarlos guiándose por el sonido es innovadora y genera tensión al intentar destruir al monstruo que te persigue. Si no lo activas a tiempo, debes escapar, lo cual añade una presión interesante.
El monstruo es visualmente sencillo y la experiencia entretiene por algunos minutos, pero no logra sostener el interés por mucho tiempo. Aunque la mecánica central funciona bien, no transmite una identidad caleña clara y esta conexión temática podría haberse aprovechado más.
La música y los sonidos están muy bien logrados y ayudan a crear ambiente. El juego tiene algunos bugs menores, pero nada que impida jugar.