El juego destaca por apoyarse en la leyenda del Buziraco y las Tres Cruces. Esa conexión es interesante y logra despertar curiosidad por la historia local. También es acertado el uso de “ver” y “escuchar” para avanzar dentro del laberinto.
La jugabilidad tiene buenas ideas, pero necesita más claridad. Algunos objetos no reaccionan, ciertas plataformas fallan y la curva de aprendizaje es demasiado alta, lo que puede frenar el avance incluso a jugadores experimentados.
La ambientación podría ser más coherente. Aunque se menciona estar en lo profundo del cerro, el escenario lleno de lava no encaja con las Tres Cruces. Incorporar elementos naturales del cerro fortalecería mucho la atmósfera.
El prólogo y la historia inicial funcionan, pero podrían presentarse de manera más concisa para orientar mejor al jugador.
A pesar de esto, el juego transmite una buena sensación de logro y tiene una base narrativa sólida con potencial para crecer.