Sobresalientes dibujos (hechos a mano sobre papel) e historia fantástica de magia y espadas que hará las delicias de los aficionados al género (y de los que, como yo, no lo sean, pero aprecien las cosas bien hechas). Cuando se pueda desarrollar, una vez abandonadas las constricciones de tiempo de la jam, puede ser un juego extraordinario. Tira un dado de 20 caras e ignora el resultado: juégalo.