Tengo la suerte de haber jugado ya tres juegos de Grainwood Games y debo decir que esta es su obra maestra. Aunque los otros no son malos.
En Egg Fried Rice (el juego, no la comida) el protagonista se encuentra con un conflicto interno con el que todos nos hemos topado en algún momento y esto define realmente quiénes somos como persona:
¿Regreso al restaurante por la cerveza gratis que me gané como el maldito gordo atascado que soy? o mejor ¿me quedo a echarme mi arrocito frito en la comodidad de mi casa ya que soy un haragán de primera y no quiero volver a salir de mi casa?
Cada vertiente de este cuestionamiento existencial tiene sus propias ramificaciones llenas de aventuras.
Solo me queda recomendarles jugar este gran juego y a partir de ahora decidir qué hacer con sus vidas. Yo ya lo he hecho.