Me encanta la parte en la que el juego termina estando tan roto que se vuelve divertido de verdad, no por sus mecánicas innovadoras o su gran dificultad, sino por lo absurdo que se vuelve. Seguramente nadie (más allá de yo y un par de amigos) jueguen esta obra de arte tan majestuosa. Si lees estos comentarios buscando críticas, no las encontrarás, y si lo haces, serán críticas de las personas más ingenuas y mente-cerradas del Internet. En resumen, si eres alguien que juzga un juego por su portada, probablemente ni lo juegues, pero hazme caso pequeño inepto, juégalo.